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“Sé el cambio que quieres ver en el mundo” – Mahatma Gandhi

Mahatma Ghandi (1869-1948) era la representación viviente del karma: defensor de la justicia, de la diversidad y de los derechos humanos fundamentales. Su inspirador legado de no violencia, aún resuena hoy en día. En un mundo en conflicto constante, Gandhi permanece como un símbolo, inspirándonos a hacer el bien.

Como líder del Congreso Nacional Indio, en 1921 Mahatma Gandhi encabezó varias campañas para reducir la pobreza extrema del país, ampliar los derechos de la mujer, construir la paz entre grupos religiosos y étnicos enfrentados y conseguir el derecho de autodeterminación para la gente de la India. Pero quizás, su mayor legado es la manera en la que usó la no violencia para vencer a la opresión –un planteamiento que aún hoy inspira a miles de personas en todo el mundo a optar por una resistencia pacífica. Su armónica filosofía universal se basa en 3 principios: la no violencia ahimsa, la lucha por la verdad satyagraha y la igualdad de derechos swaraj.

Los indios consideran a Gandi el padre de la nación. Una de las cosas que le convirtieron en un gran líder fue la construcción de puentes entre comunidades –entre las castas hindúes más altas y más bajas; y entre los musulmanes, cristianos e hindúes. Gandhi veía el bien en todas las personas, a pesar de su religión, género o posición social. Para él, la auténtica fe y la verdadera religión estaban por encima de los credos. En su búsqueda de conocimiento y su lucha por la paz, estudió tanto las enseñanazas de Buddha como las de Mahoma.

Habla con tus actos

Siempre optimista, Gandhi creía en la habilidad de la naturaleza humana para evolucionar a un plano moral superior. Él mismo lo demostró, incluso a edad muy avanzada, convirtiendo cada crisis y cada conflicto en una oportunidad de crecimiento espiritual. “Nunca he dejado de ser optimista”, decía. “En las horas aparentemente más oscuras la esperanza brilla poderosa en mí”.

Gandhi era un convencido de la armonía entre religiones. Luchó por la igualdad de derechos de los musulmanes en la India, e incluso cuando estalló la violencia entre hindúes y musulmanes, intervino amenazando con quitarse la vida. Creía firmemente en las acciones por encima de las palabras y su sufrimiento personal era una invitación para el abandono de la violencia. Su filosofía moral hizo que su vida privada y la pública se convirtieran en una sola. “Solo dedicándose al servicio de los demás se puede entender la verdad y abrazar nuestro yo más profundo”, dijo. Demostró el gran poder de la oposición pacífica ante la opresión, la injusticia y la brutalidad. Pero la no violencia no significa no actuar. Gandhi demostró un gran valor al enfrentarse a aquellos que se enfrentaban a sus creencias con violencia.

“Me opongo a la violencia”, dijo una vez, “porque cuando parece causar el bien, éste es solo temporal, el mal que hace es permanente”.

Liderazgo moral

Su vida inspiró a otros muchos líderes históricos, como Martin Luther King, Jr., Vaclav Havel y Nelson Mandela. Su poderoso mensaje para cada uno de nosotros es el respeto a la dignidad humana y el rechazo a la intolerancia.

El 30 de enero de 1948, Gandhi fue asesinado por el nacionalista hindú Nathuram Godse. Casi 70 años después de su muerte, su legado espiritual permanece y nos sirve de inspiración. En 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el aniversario de Gandhi, el 2 de octubre, Día Internacional de la No Violencia.

La rueda de la independencia

Le pusieron el nombre Mahatma –que significa en sánscrito “el de el alma elevada”– en sudáfrica, cuando trabajaba como abogado para los Comerciantes Indios Musulmanes. Pasó allí 21 años, de 1893 a 1914, en los que desarrolló su visión política, su ética y sus habilidades como líder. Fue allí el primer lugar en el que practicó la desobediencia civil no violenta en la lucha por los derechos civiles de la comunidad india.

Para apoyar al movimiento de independencia de la India, Gandhi integró en su planteamiento no violento el swadeshi– el boicot a productos extranjeros, especialmente los británicos. Animó a sus compatriotas a vestir telas artesanales como él, en lugar de textiles hechos en Gran Bretaña. Con este propósito, inventó una pequeña rueca transportable y animó a todos los indios, mujeres y hombres, pobres y ricos, dedicar un momento cada día a hilar sus propias telas y dárselas a los más pobres, como una nueva manera de creer en ellos mismos y de hacer una aportación para la Independencia de la India. Los primeros planteamientos de una nueva bandera para la India tenían una rueca en ella, que evolucionó hasta la rueda, o chakra, que hay en su bandera actual.

 

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