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Son las 6:00 y estás parado en la cocina. Tu cerebro todavía ya está activo hacia un nuevo de día de estrés, mientras tu estómago ya está retumbando. Antes de empezar a pensar en tu menú de tupper, deténte un minuto y toma consciencia de qué necesita tu cuerpo realmente para nutrirse.

Por supuesto, la comida te da la energía física que necesitas para pasar el día. Pero, ¿alguna vez has considerado que el simple acto de cocinar puede hacer que te sientas más conectado con tu ser más íntimo? Cocinar con alma significa preparar buena comida con buena intención. Aquí te explicamos cómo.

Convierte tu cocina en una zona de meditación

En Rituals, somos muy conscientes de los beneficios de la meditación. Pero si crees que necesitas dejarlo todo de lado durante 20 minutos para sentarte en una almohada y cantar un mantra, ¡adelante! Cualquier lugar es bueno para meditar, incluso la cocina. Deja que las actividades que te provocan estrés del día se desvanezcan lentamente de tu memoria y simplemente siéntete presente. Notarás que tu mente vaga hacia lugares más tranquilos, tus músculos estarán más relajados y adivinad qué, eso es meditación.

Eres lo que comes

Todos somos culpables de sacrificar ocasionalmente la salud por conveniencia cuando es la hora de la cena. Pero si eliges ingredientes locales, de temporada, en lugar de lo que es más rápido (¡que mucha veces es lo que más sal y grasas contiene!), te estás cuidando dos veces. Los nutrientes mantienen tu sistema en funcionamiento y eso aporta paz a tu mente al sentir que estás respetando tu cuerpo. Ingredientes saludables como verduras y proteínas magras alimentan el cuerpo y le hacen un favor a tu alma.

Valora el momento, no el trabajo

Comer bien es un banquete para todos los sentidos. Cocinar con alma en realidad, también lo es. En lugar de pasar por los pasos de la receta que estés cocinando en piloto automático y apurarte en el resultado final, tómate un minuto para alimentar la vista, el olfato y el tacto a través de las texturas involucrados en la preparación de la comida. ¿No te parece celestial el olor que desprende el aceite caliente cuando se le echa cebolla o ajo? Escucha ese chisporroteo cuando le des la vuelta a la pechuga de pollo haciéndose en la plancha. Ser conscientes de estos pequeños momentos de placer añade mucho valor a tus rutinas diarias. Issac Cronin, autor de The Mindful Cook: Tomando consciencia, simplicidad y libertad en la cocina escribió todo un libro sobre el tema, junto con muchas recetas que ponen total atención en la preparación de estos alimentos.

Esta noche, si no tienes mucho tiempo pero sí mucha hambre, prueba con alguno de estos consejos. Verás que cocinar con alma es, ya de por sí, una recompensa. El aliciente es una comida sana y deliciosa que podrás degustar junto a tus seres queridos  que disfrutarán mucho más con tu esmero y atención.

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