Son las 20 hs. y estás parada en la cocina decidiendo qué cenar. Tu mente aún va a mil porque no has desconectado del día intenso de trabajo y a estas horas tu estómago ya está crujiendo. Antes de pedir comida para llevar o calentar algo rápido en el microondas, tómate un minuto para ser más consciente sobre cómo estás nutriendo tu cuerpo.

Cocinar y comer en piloto automático

Muchas veces vemos la comida o la cena como algo que interrumpe nuestro día. Corres del trabajo al supermercado, cocinas mientras respondes emails o consultas tu agenda del día siguiente y cenas con el móvil para ponerte al día en las redes sociales o para terminar cosas del trabajo que te quedaron pendientes.

Deja el piloto automático, cocina con alma

La esencia de cocinar con alma es bajar el ritmo para preparar una comida deliciosa, saludable, que te llene y que mantenga tu sistema en correcto funcionamiento. Puedes empezar eligiendo productos locales y de temporada llenos de nutrientes, como verduras o alimentos con proteínas magras. ¿Te sientes abrumada? Olvídate de pedir comida para llevar, hemos recogido un set de recetas exclusivas y muy fáciles de hacer de nuestro experto en alimentos Mirjam para ayudarte en este camino hacia la cocina con alma. Tómate el tiempo para nutrir tus habilidades culinarias y aprende de tus propios éxitos y percances, es un proceso.

Medita mientras en tu cocina aparece la magia

En Rituals, somos muy conscientes de los beneficios de la meditación. Pero si crees que necesitas aislarte 20 minutos para sentarte en un cojín y cantar un mantra, tienes una idea equivocada de la meditación. Puedes meditar en cualquier lugar, incluida la cocina. En esencia, todas las formas de meditación consisten en evitar las distracciones y vivir el momento, y la cocina es una excelente forma de hacerlo. Deja que las ajetreadas actividades del día desaparezcan lentamente de tu mente y vive el momento presente. Notarás que tu mente divaga por lugares más tranquilos, tus músculos se relajan y adivina qué, eso es meditación.

Transforma una tarea diaria en un ritual con alma

Cocinar no debería ser algo que haces todos los días solo para evitar desmayarte de hambre. De hecho, puede ser un placer para todos los sentidos. En lugar de cocinar en piloto automático y a toda prisa para llegar al resultado final, tómate un minuto para disfrutar lo que ves, los olores y las texturas. ¿El ajo y la cebolla no huelen a gloria en el aceite de oliva caliente? Escucha el chisporroteo de la pechuga de pollo en la sartén. Ser consciente de estos pequeños momentos de placer suman mucho a tu rutina diaria, y cocinar con alma es uno de esos pequeños momentos.

De cocinar con alma a comer con alma

Una vez que hayas seguido nuestros consejos sobre cómo cocinar con alma, ¡puedes disfrutar los frutos de tu trabajo! Comer con alma es muy parecido a cocinar con alma, ambos te invitan a bajar el ritmo, pensar en lo que estás haciendo, y ambos honran el cuerpo y el alma. Sin embargo, hay una diferencia entre comer y cocinar. Sentarse a comer es una actividad más pasiva, lo que significa que es posible hacer muchas otras cosas al mismo tiempo.

Pero por favor, no lo hagas.

Desconecta la tele, conecta mente y cuerpo

Cuando te sientes a comer, elige tu lugar con consciencia, evita tumbarte en el sofá frente al televisor o al portátil. Los estudios demuestran que cuando miras televisión mientras comes, la conexión entre tu estómago y tu cerebro se interrumpe, lo que significa que tu sistema digestivo no puede indicarle a tu cerebro que está lleno. Esto puede causar comer en exceso y subir de peso. Siéntate mejor en una mesa y concéntrate en la comida. Si necesitas algo de estimulación visual o auditiva, enciende una vela o pon música suave de fondo; esto sumará valor a toda la experiencia.

Comer con alma y con todos los sentidos

Comer con alma es una fiesta para todos los sentidos. Elige y saborea cada bocado lentamente, deja que los sabores que has creado bailen en tu lengua. Tómate el tiempo para sentir cada uno de los ingredientes y disfrutar cómo huelen cuando se mezclan para formar un delicioso “bouquet.” Observa el cuchillo cortando el brócoli, mira cómo lo has cocinado en su punto, logrando ese verde extraordinario. Tú has hecho todo esto, y estás honrando tu cuerpo y alma convirtiendo esta experiencia en ritual diario.

La cocina con alma es, sin lugar a dudas, la mejor manera de alimentarnos. La próxima vez que tengas hambre y prisa, haz una pausa, reflexiona y elige dominar el arte de cocinar y comer con alma.

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