Durante el verano, nuestra piel necesita un cuidado extra y para ello no hay mejor aliado que el exfoliante. Elimina las células de piel muerta, estimula la creación de células nuevas y aporta suavidad a tu piel. ¿Pero cuál es el más indicado para ti? ¿Y cuál es la manera correcta de usarlos?

 

Lo decimos alto y claro: los exfoliantes te ayudan a sentirte mejor. No solo limpian el cuerpo, sino que también estimulan la circulación de la sangre y te ofrecen energías renovadas. Pero hay muchas otras razones por las que exfoliar tu cuerpo:

 

  • Menos arrugas. Debido al envejecimiento, la piel pierde su capacidad de renovar y eliminar células muertas. Cuando estas células se acumulan, pueden aparecer arrugas e imperfecciones en la piel. Al exfoliar la piel, las eliminas y ayudas a retrasar el proceso de envejecimiento.
  • Piernas aún más suaves. Estás a punto de rasurarte las piernas. Pero no te olvides de exfoliarlas primero. Así, no habrá células muertas que impidan que se deslice la cuchilla. Porque cuanto más afilada esté la cuchilla, más apurado será el resultado.
  • Olvídate de los pelos enquistados. Los pelos enquistados son muy molestos, causan granitos y pueden llegar a doler. Al exfoliarte de manera frecuente, mantienes los poros despejados y sin piel muerta, para que no aparezcan los temidos pelos por debajo de la piel.
  • Facilita la absorción de productos. Si usas una crema, una loción o cualquier otro producto para la piel, resulta muy útil exfoliarla una o dos veces por semana, para que absorba mejor los productos.
  • Broncéate en menos tiempo (y consigue un bronceado más duradero). Exfoliarte ayuda a prolongar el bronceado, pues despeja la piel y la deja lista para absorber los rayos de sol.
  • Relajación total. Al añadir el exfoliante a tu ritual diario o nocturno, te regalas unos momentos de calma y relax cada día de la semana.

 

Descubre el exfoliante más apropiado para tu piel

Ahora que conoces los beneficios de exfoliar la piel, necesitas descubrir qué tipo es el que más te conviene. ¿Un exfoliante de sal? ¿o de azúcar? ¿o quizá algo menos convencional, como el arroz o el bambú? Cada exfoliante tiene sus propias ventajas y diferentes efectos sobre la piel. Tu elección dependerá del tipo de piel y el estado de esta.

 

¿Piel seca? Prueba con los de sal.

En el antiguo Egipto, la sal era indispensable en las rutinas de belleza. Las egipcias la usaban junto con el aceite de oliva o de almendras (ricos en vitamina E) para rejuvenecer su piel.

Si tienes una piel muy seca, el exfoliante corporal de The Ritual of Banyu or The Ritual of Hammam son siempre una buena opción. La sal tiene efectos reconstituyentes y desinfectantes. También ayuda a suavizar las imperfecciones de la parte posterior de brazos y piernas que aparecen cuando los poros se obstruyen.

Otra ventaja de la sal es que mantiene la hidratación, para restaurar el equilibrio y eliminar la sequedad. Si prefieres un aroma más floral, prueba el exfoliante corporal The Ritual of Ayurveda, con sal marina del Himalaya y aroma de rosa de la India.

 

 

¿Piel sensible? Opta por el azúcar.

Si tu piel es sensible, es mejor elegir un exfoliante de azúcar. Este tipo de exfoliante es más suave, dado que las partículas de azúcar son menos agresivas que las de sal y son más suaves sobre la piel. Los habitantes de la antigua Roma se lavaban con una mezcla de azúcar, miel y leche.

Con un exfoliante de azúcar, renuevas la piel de manera natural, especialmente cuando se combinan con aceites, como en el exfoliante corporal The Ritual of Happy Buddha para conseguir una piel radiante. Gracias a los aceites añadidos, puedes exfoliar de manera más intensa sin irritar la piel.

 

Exfoliantes especiales: de arroz y de bambú

Existen otros exfoliantes con ingredientes más atípicos, como el arroz y el bambú. El exfoliante de ducha de The Ritual of Sakura, contiene partículas y nutrientes de la leche de arroz, para lograr una piel más suave que nunca. El exfoliante frío de The Ritual of Samurai está especialmente diseñado para los hombres y contiene pequeñas partículas de bambú y wakame para lograr una piel más suave e hidratada.

 

Cómo hacerlo

Por mucho que nos encante el ritual de exfoliación, es importante limitarlo a 1-2 veces a la semana. Si no, corremos el riesgo de irritar la piel en vez de calmarla y suavizarla. ¿Pero cómo se hace? Sigue estos pasos.

  1. Asegúrate de que aplicas el exfoliante sobre piel húmeda.
  2. Usa movimientos suaves y circulares para masajear y aplicar el producto.
  3. Aclara la piel con agua templada y date un baño para lograr una piel aún más suave.
  4. Mantén la hidratación con una crema o loción hidratante.

¡Ya está! Esto es todo lo que necesitas saber sobre la exfoliación. Únete al club del exfoliante y verás cómo logras una piel suave y sana.

 

Este post también está disponible en: Inglés Holandés Danés Francés Alemán Bokmål Portugués, Portugal Sueco

Leave a Comment

Error: Please check your entries!